21 feb 2016

9 feb 2016

Armonía vinos platos, la clave el equilibrio.

Buscar el vino más adecuado para un  plato (maridaje, asociación, armonía, combinación, alianza, etc.), o viceversa, es una de las claves para que la comida resulte o no satisfactoria.

 De tal forma que un buen vino y un buen plato dejan de serlo en una mala combinación.

Nuestro objetivo debe ser  potenciar las virtudes de uno y otro, consiguiendo, o al menos buscando un sabor nuevo, que sorprenda por lo agradable, y si es posible, excelente, que quede en nuestra memoria como un registro sensorial perdurable y digno de comentario.

Aunque existen una serie de normas simples, bastante globales y tipificadas (blancos- pescados y tintos –carnes), que dentro de esa visión muy general y amplia pueden resultar acertadas, al igual que existen asociaciones clásicas, extendidas y contrastadas, no nos quedemos en el conocimiento mecánico-memorístico, optemos por entender, ampliar y sobre todo por poder  llegar a sugerir  de forma argumentada combinaciones sensoriales.


Para entender de forma inicial esa sensación que surge de la combinación de varios elementos y las sensaciones que producen,  partamos de acciones cotidianas, que bien por ser realizadas por inercia, costumbre o de forma inconsciente no nos paramos a analizar.

 Para desayunar nos preparamos una tostada de pan crujiente, que suavizamos en lo táctil con mantequilla, sin embargo la sensación que nos quedaría mantiene cierto carácter graso, queda falto de frescura, y así porque nos resulta agradable, sin pararnos a pensar, añadimos a nuestra tostada mermelada, consiguiendo una combinación equilibrada y agradable.

El café lo tomamos con leche y azúcar, por un lado dotamos a la ligereza del café una mayor densidad, a la vez que sus componentes ácidos y amargos se ven equilibrados inicialmente por la leche, y en mayor medida por el azúcar, estamos sin pensar en ello equilibrando componentes.

En el aperitivo, los fritos, salados, con un carácter graso y un sabor ligeramente dulce,  se consumen mayoritariamente con cerveza, ésta contrarresta con su carácter ligero y refrescante (acidez, carbónico) los efectos de la sal y la suave sensación grasa, mientras que su sabor amargo final equilibra el “ligeramente dulce” de estas elaboraciones, creando un sabor nuevo y característico, que se potencia en tiempo e intensidad por la acción del sabor amargo.


De todo lo visto  podemos destacar que una de las claves se encuentra  fundamentalmente en el concepto de equilibrio entre los distintos sabores, inicialmente los fundamentales (dulce, ácido, salado y amargo), y también el aplicado a las sensaciones relacionadas con lo táctil y térmico (suavidad, calidez, sequedad, pastosidad).


Sigamos nuestro viaje por las reacciones y asociaciones vinculadas a lo cotidiano. Tenemos ante nosotros un plato en principio sencillo, pero no simple, una pizza, conjuga en su sencillez una masa con cierto carácter neutro, en la que se sustentan tomate y queso como elementos fundamentales. El queso en su sabor de cierta intensidad, se enmarca en la suavidad láctica y el carácter graso, aportando  cremosidad, estas sensaciones se ven complementadas o equilibradas por el tomate que nos da también con intensidad similar el contrapunto de acidez. Sencillo, pero no simple, tenemos un plato que conjuga dos elementos básicos, capaces de encontrar en su asociación un perfecto equilibrio (de sabores y de sensaciones táctiles), además surge de esta asociación un sabor nuevo y muy agradable, y que sirve de base para aplicar innumerables matices. Ese sabor nuevo, nos revela un nuevo patrón de equilibrio, las intensidades. Ambos ingredientes se conjugan también porque la intensidad del queso y la del tomate se encuadran en el mismo nivel.

Consideremos como conclusión que los tres pilares en los que se asientan las asociaciones se basan en la idea de equilibrio. 

1 Equilibrio entre sabores
2 Equilibrio entre sensaciones táctiles
3 equilibrio entre intensidades


Mario Gil.

1 feb 2016

Neuromarketing del vino

Imagina que entras en un bar y pides un vino en la barra. Entonces el camarero te sirve el vino pero, para tu sorpresa, lo hace en un vaso y no en una copa. ¿Piensas que es realmente importante si el vino debe ser servido en un vaso o en una copa?. Pues claro que sí, pero por mucho más de lo que te puedes imaginar.


Copas de vino
Fuente: www.flickr.com/photos/spacepleb
Cuando alguien tiene una expectativa previa de como va a ser el consumo de un producto, dicha expectativa tiene tal fuerza que puede condicionar la percepción real del consumo de dicho producto. De hecho, si piensas que quieres el vino en una copa porque el vino te sabe mejor así, es muy probable que tu cerebro se organice de tal forma que la experiencia real sea mejor si el vino está servido en una copa y no en un vaso. Por eso, si resulta que en ese bar no tienen copas y el camarero te dice que tendrá que ser en vaso, la percepción real que tendrás del vino será radicalmente distinta a la que hubieras tenido si te lo hubiese servido en una copa. Precisamente esto es lo que estudia el neuromarketing.

Hace algunos años, concretamente en 1993, se publicó un articulo (1) en una revista de investigación que analizaba el efecto que el precio del vino tiene sobre la calidad percibida del mismo. En un experimento, replicado por algunos de los autores de lo que se ha venido en llamar economía conductual, se dio a probar una serie de vinos distintos a un conjunto de individuos. La única información que tenían dichos consumidores era una etiqueta que se había colocado en las botellas con su precio: 5, 10 y 15 dólares. ¿Y qué ocurrió? Pues como probablemente te estás imaginando el vino más caro fue el mejor valorado, después el vino con un precio intermedio, y el peor valorado fue el vino etiquetado como el más barato. Lo más gracioso de todo es que el precio de los vinos se había fijado de forma totalmente aleatoria a partir de unos vinos desarrollados especialmente para el experimento.

Claro que existe un perfil de consumidor que no habría caído en la "trampa", y que habría identificado las características organolépticas de cada uno de los vinos. Este consumidor habría clasificado los vinos no por el precio, sino por dichas características. Lo que pasa es que sin el suficiente entrenamiento, como le puede pasar a la mayoría de los consumidores de vino, no es fácil estar siempre atento a esas características organolépticas, y muchos consumidores se apoyan también en las propiedades extrínsecas del vino, como puede ser su precio, no solo para tomar su decisión de compra, sino también para inferir la calidad del vino. Esas expectativas y la propia predisposición terminan condicionando la sensación real. Es decir, realmente las expectativas afectan a la actividad neuronal, modificando nuestro sentido del gusto. Si tenemos una predisposición a que el vino caro es el vino esta bueno, entonces estas expectativas actúan activando los mecanismos cerebrales de orden superior tendentes a maximizar la sensación de disfrute y de placer, y realmente el vino me sabe mejor que otro que pienso es más barato. Y todo esto ocurre porque el cerebro así lo dispone. Precisamente, esa es la clave, que realmente me sabe mejor. Ya no es que lo crea, es que la actividad neuronal que se desarrolla en mi cerebro hace que sea más placentero el consumo del vino caro que el del vino barato. Pasamos de una expectativa a una realidad. Ese es el poder la mente. 

Este tipo de análisis abre unas posibilidades tremendas al marketing, hasta el punto que bajo el término neuromarketing se enmarcan un conjunto de técnicas pertenecientes a la neurociencia que tratan de analizar los efectos de la aplicación de las herramientas de marketing sobre el cerebro humano, con la finalidad de predecir la conducta del consumidor.


La verdad es que siempre he sido algo escéptico en torno al debate sobre el tipo de copas en las que debe servirse uno u otro vino (por si acaso, aquí tienes algunos consejos). Que si los vinos de tal tipo van mejor en tal copa y demás. Yo siempre entendía que, dentro de un mínimo de que sea una copa de cristal fino, transparente y ligeramente cerrada en su parte superior para evitar que se "escapen" los aromas, casi todo el debate era estéril, pero ahora ya no lo creo así. Si alguien piensa que un determinado vino le va a saber mejor mejor en determinada copa es porque, fuera esnobismo, su cerebro lo cree así. Y ante semejante argumento ya no podemos decir nada.

Fuente: El blog del marketing y el vino.

19 ene 2016

QUESOS DE ESPAÑA


No es que tengamos tantos quesos con denominación de origen como nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos, pero en nuestra tierra se elaboran un importante número de quesos de todo tipo que pueden deleitar al gourmet más exquisito. 
Aquí os dejo una ficha con los quesos de España con D.O.P  e I.G.P.




Madrid Fusión 2016


Un año más, ya está aquí Madrid Fusión, el Congreso Internacional de Gastronomía que se celebrará en Madrid del lunes 25 al miércoles 27 de enero en el Palacio Municipal de Congresos.


Este año con el lema: EL LENGUAJE DE LA POST VANGUARDIA y con Tailandia como país invitado.

Dentro del congreso y de manera paralela se celebra Enofusión, con multitud de actividades relacionadas con el vino.

Os dejo los enlaces al completísimo e interesante programa que se desarrollará en estos tres días.

Programa Enofusión           Programa Madrid Fusión

17 dic 2015



LOS MEJORES VINOS ESPAÑOLES PARA CELEBRAR LA NAVIDAD
Diez vinos a un precio medio inferior a los 13 euros. Tres de ellos no superan los diez euros, según los precios facilitados por las distintas bodegas, y sólo dos están claramente próximos a los 20 euros, pero sin llegar a esa cifra. Sí, este es un listado de vinos para disfrutar de las fiestas teniendo totalmente en cuenta su relación calidad-precio y cierta facilidad para ser localizado en tiendas especializadas o grandes superficies de toda España.
Los mejores vinos españoles para celebrar la Navidad
Además, contiene otra particularidad: escogidos para que el público pueda comprar más de una de las botellas que les presentamos,combinar entre vinos blancos, tintos, espumosos y generosos, y, lo más importante, no acabar con un «roto» en los bolsillos.
Dos generosos (un fino y una manzanilla) de las bodegas González Byass y Delgado Zuleta. Dos espumosos que no alcanzan los 20 euros y con dos de las grandes casas de la Denominación de Origen Cava por respaldo, como son Gramona y Juve y Camps. Dos vinos blancos de las dos Denominaciones de Origen de blancos más reconocidas en España (Rias Baixas y Rueda): Albariño de FefiñanesBlanco Nieva Pie Franco. Y cuatro tintos para todos los gustos, procedentes de Bierzo, Priorato, Ribera del Duero y Rioja.
Sí, tintos para todos los gustos como por ejemplo el reserva de Marqués de Riscal, un vino de Rioja muy agradable en boca, con un volumen suficiente, y para los paladares sobre todo más clásicos. O el crianza de Arzuaga, con ese sabor característico, tan personal como sabroso, que también podría llegar a entrar en ese grupo clásico. Más alejados quedan Losada y Martinet Bru. El primero, de una de las bodegas más reconocidas de la D.O. Bierzo y que con la añada 2011 su Losadavuelve a uno de sus mejores niveles. Y el Martinet Bru es una delicia, pura pasión y cierto poderío dotado a la vez de un equilibrio fascinante.
Les ofrecemos estos diez vinos para que, si lo consideran, mezclen en su mesa un fino, un blanco y un tinto sin llegar a los 30 euros. Esta combinación se podría dar, por ejemplo, con un Tío Pepe, un Blanco Nieva y un Marqués de Riscal, que es una opción excelente. Si cambiásemos el fino por un espumoso no superaríamos los 40 euros. Y si nos fuésemos a una mezcla de los tres vinos mejor puntuados de los diez (la manzanilla La Goya, el espumoso Gramona Imperial y el tinto Martinet Bru), que es una muy buena opción, el precio no llegaría a los 45 euros. Siempre, según los precios venta al público recomendados por las propias bodegas.
Si tuviese la posibilidad de gastarme 50 euros en vino para la cena de Nochebuena, la comida de Navidad o la cena de Nochevieja... Entre una botella por ese precio o tres de este listado, optaría por esta última posibilidad. Por supuesto, cada uno tiene sus gustos y su presupuesto. Y aquí sólo hemos tratado de aportarles ideas al alcance de muchos y no difíciles de encontrar en las tiendas.

Fuente: www.abc.es/viajar

Los diez vinos

10 dic 2015

Vinos de Tokay


Tokay, rey de vinos, así definió Luis  XIV de Francia al vino elaborado en la población húngara de
 Tokaj. debe sobre todo a la acción de un hongo que ataca el viñedo Tokaji. La acción del hongo en cuestión (botrytis cinerea), se conoce con el nombre de podredumbre noble y penetra en la uva para conseguir extraer la mayor parte del agua contenido en el grano, pero preservando el resto de sustancias presentes (azúcares, elementos ácidos…). Su aspecto se asemeja al de uvas pasificadas, de ahí que se conozcan con el nombre de aszú (que significa seco en húngaro).

La principal variedad de uva empleada en Tokay es la Furmint, una variedad de maduración tardía, austera, nada compleja, pero bastante propensa a recibir el ataque del beneficioso botrytis.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgJqh3fQrKxaPMZ-Al1YKQKS2Qaq3-vCXRgH5CRLCUmg4OVsvz1Q6Xsvii5zSMSiADl4kG7q8lRfTj9cbAwfT5zZcYRgMf4_kEO63GiOaEbX9FrZMv2_wYAYvDa81e0NllTf7idDg9eP_A/s1600/Captura+de+pantalla+2014-05-26+a+las+16.46.01.png
¿QUÉ SON LOS PUTTONYOS?
Un puttonyo es la cantidad de 25 Kg de uva botririzada o aszú añadida por cantidad de mosto o vino. Sólo en cosechas excepcionales se recogen las uvas aszú pasificadas por separado y se llevan a la bodega como una masa seca. Con el resto de la cosecha se prepara el vino “de base”. Luego se añade el aszú a este vino en cantidades de puttonyos por barril de 136 litros. Así un Tokay aszú de 3 puttonyos (mínima adicción para poder clasificarse como Tokay aszú) serían 75 Kg. de pasta añadidos a 136 litros de vino fresco del año. Esta cantidad de uva desecada por la “podredumbre noble” tiene una concentración de azúcar tal, que impregna suave y elegantemente al vino base, que es seco, transmitiéndole un dulzor y fragancias indescriptibles. Es un vino que no cansa.
El mayor grado de dulzor y complejidad corresponde a los Tokay de 6 puttonyos. Existe un grado más, pero es un vino tan raro y difícil de conseguir, que casi es anecdótico. Es el Tokay Eszcencia, es la lágrima o zumo de las mejores uvas aszú mientras esperan a ser prensadas o estrujadas, contienen hasta un 60% de azúcar con 7 puttonyos. La cantidad de azúcar es tan elevada que el vino apenas puede fermentar, no pudiendo desarrollar apenas 4º de alcohol.

  • 3 Puttonyos - 60 gr
  • 4 Puttonyos - 90 gr
  • 5 Puttonyos - 120 gr
  • 6 Puttonyos - 150 gr
  • Aszú Eszencia - 180 gr

Post de: Antonella Coletti 2 DSER